Capítulo 15.          El Pescador.

Capítulo 15. El Pescador.

Un extraño recoge a Azrael y lo salva de una muerte segura. Le enseñará además una valiosa lección.

-Papá, ¿Te falta mucho para llegar?

-Ya estoy a medio camino hija. En veinte minutos estaré en casa.¿Pasa algo?

-Es que mamá ha dicho que podíamos esperarte en la plaza. ¿Puedo bajarme los patines?

-Claro hija, cuando llegue me enseñas lo que has aprendido a hacer…

-Te quiero papá…

Abrí los ojos lentamente. La luz que me cegaba no era natural. Tampoco eléctrica.

El vaivén de una llama siempre da una luz característica. Cálida pero inestable.

Un candil improvisado alumbraba mi estancia. Una vela dentro de una lata de aceite cortada hacia de lámpara.

-¿Dónde estoy?

-Tranquilo, estás en un lugar que nadie más conoce.

La casa era un chamizo pequeño. Paredes de fibra, armarios eléctricos, interruptores y relojes que ya no marcaban nada.

-No es un hotel ,pero es mejor que haber muerto de hipotermia verdad?

-Supongo que sí.

El hombre me hablaba de desde una esquina. Apoyado en lo que parecía una almohada hecha con ropa vieja atada entre si.

Empezaba a recordar algo de lo ocurrido. Recordaba el pueblo y salir de allí corriendo. Luego el frío.

-Venías del pueblo ¿verdad?

Huías de alguien?

-Yo… el pueblo…

Salí de allí escapando de los hombres del coronel…

-El Coronel Sarcev ,claro….

-¿Le conoce?

-Fuimos viejos amigos. Digamos que yo era bastante cercano.

-Lamento ser yo quién se lo diga pero, ese hombre ha sido asesinado.

El hombre de la capucha se incorporó. Pese a la edad que indicaban sus canas y sus arrugas, no parecía estar fuera de forma.

Se giró y se apoyó en la puerta de la casa. Respiró profundamente y con voz ahogada me dijo:

-Se lo advertí en no pocas ocasiones. Estorbaba a mucha gente.

No podía creerme , en la situación que vive el mundo, que siga habiendo ese tipo de intereses. La vida se ha vuelto salvaje, la humanidad despiadada,pero heredamos los problemas de las antiguas civilizaciones y los sumamos a los nuevos inconvenientes que tenemos.

-Tienes un té encima de la mesa, es de hinojo y salvia. Es muy depurativa y te ayudará a recuperarte. Lo del tarro es miel. Recogida ésta mañana. Espero que sea de tu agrado porque me ha costado unas cuantas picaduras.

El hombre salió de la caseta. Cuando abrió pude comprobar que era de noche. Fuera estaba nevando. El clima. Cada vez más duro. Cada año dura menos el tiempo cálido.

Me incorporé y vi que tenía los pies vendados. Retiré el vendaje apresurado para ver si estaban todos los dedos

-Tranquilo, te encontré a tiempo. Seguramente tengas entumecidos los pies un día o dos, pero no ha habido que cortar..

-Gracias.

Me senté en el borde de la cama. Compuesta por una hamaca de playa cubierta de mantas dobladas y un edredón, bastante cómoda la verdad. Una taza metálica humeaba. Abrí la miel y la miré al trasluz. Tenía algún resto de cera y algún cuerpo de abeja.

-He recorrido más de diez kilómetros para conseguirla.. aquí no hay colmenas. Ya no. La zona es demasiado fría y no crecen casi flores. Así que bajé a por ella al valle , en la ladera del río.

-Es increíble. ¿Vive aquí sólo?

-Como tú ¿No?

-Si, Así es. He visitado varios pueblos y asentamientos . Pero en ninguno acabó bien . Cada vez que pongo el pie en un lugar, éste acaba siendo una ruina o una guerra.

El hombre se apoyó en el marco de la entrada. Con las manos en los bolsillos y una voz pausada me preguntó:

-¿Qué pasó en el pueblo? ¿La sobrina del general sigue viva ?

Mi piel se erizó . Desde mi nuca hasta mis talones. Escuché el nombre de esa mujer y sentí un escalofrío.

-La sobrina… ehhhh sí. De hecho escapé de ella. Creo que fue ella quien mató a Sarcev.

El hombre se giró dándome la espalda. Su chaquetón hizo un movimiento exagerado, como un capote de torero, casi apaga la vela.

-¿Ella?¿Matar a su tío? No me hagas reír.

Ella adoraba a ese hombre. Cuando era una muchacha, no más de doce años. Él la acogió. La adoptó como si fuese su hija. La enseñó todo lo que ella sabe.

Ella …¿Te perseguía?

-Verá. Yo llegué al pueblo por casualidad. Ellos me capturaron y me ataton. Me querían obligar a ir al norte a descubrir no se el qué.

En el principio de la misión ,algo salió mal. No me fié de cómo estaba la situación y escapé. Cuando volví estaban todos muertos. Todos menos uno.

El caso es que regresé al pueblo en busca de explicaciónes y me encontré a Sarcev nuerto.

También encontré una carpeta sobre un proyecto.

-Te refieres al Nuevo ¿amanecer verdad?

No me había dado tiempo a contestarle. Volvió a salir del la estancia. Se puso bastante nervioso.

-Abrígate y sal conmigo. Tengo un fuego aquí fuera.

Me coloqué mi chaqueta de trabajo y las botas. Apuré el té de un sorbo. Ya estaba frío y la miel había condensado el contenido. Un fino hilo dulce caía. Un conjunto de sabores naturales que resultaron ser una delicia.

Desde fuera pude ver el refugio al completo. Una caseta desde la que se controlaba algún tipo de centrar eléctrica.

Estaba bien acondicionado para vivir. La torreta se podía usar de puesto de vigilancia.

El fuego iluminaba la nieve, los copos caían como si fueran plumas de un ave de hielo que se estuviera desintegrando .

Me indicó un asiento junto a un barril cortado por la mitar que acotaba la lumbre. Sobre el fuego había colocado el hombre un trozo de malla metálica, estaba asando pescado sobre ella.

-¡Sírvete! Por favor con cuidado, están bastante calientes.

Vaya, esa comida era todo un manjar.

-¿Los ha pescado usted?¿Por aquí cerca?

-¿Ves algún supermercado por aquí? Claro que los he pescado yo. Era mi oficio antes de la tormenta. Aquél día catastrófico, se fue todo a la mierda.

Incluida mi forma de ganarme el sustento.

De casualidad mi barco se había estropeado y lo tenía amarrado. Faltaban unas piezas y las muy putas no llegaban. ¡Malditos barcos! .

El caso es que me hice al agua con un viejo barco de vela. Total , sólo íbamos a comprobar unos palangres de superficie. Un paseo corto . Eso si con un calor de narices. ¡El cielo estaba morado!.

Total, que me acerqué remando , escuchando mi vieja radio, cuando empezaron a cortar las comunicaciones. En la radio todas las emisoras con la misma mierda.

Comprobaba los anzuelos, de trescientos anzuelos no había ni un pez. El cabreo me hacía no prestarle atención al aparato.

Me di cuenta de que algo no iba bien. La radio emitía pitidos, no había un sólo pez en el anzuelo. Era como si supiesen que algo ocurría.

El cielo comenzó a ponerse de color rojo y violeta. Me asusté y eché la capota del barco. ¡Vaya calor hacía allí debajo!

De pronto cayó un relámpago. La barca vibró . La radio explotó y salió por los aires. Por un momento el mar estaba hirviendo. El agua saltaba y empezaron a surgir peces muertos. Flotaban con el cuerpo abrasado.

Remé hasta la orilla. Si dios me hubiese avisado de que vería aquello, me hubiese tirado al mar.

La gente corría por la playa. Muchos de ellos con las manos amputadas. Cadáveres tirados por el suelo como si de una guerra se tratase. La arena dejaba semicubiertos a los pobres bañistas. La gente de los bares hecha un carbón ardiente , aires acondicionados, televisores y altavoces habían masacrado a los turistas.

Pensé que quizás en la zona interior del país hubiera sido diferente. Ensillé a mi caballo. Cogí lo que pude y me marché dirección a la montaña. Y llegué al pueblo de Sarcev.

Nos hicimos amigos. Yo estaba pescando aquí en el río. No era mi zona habitual de trabajo,pero aquí no hay mar.

Unos hombres suyos me encontraron. Se mostraron muy amables, charlamos y compartí mi pesca con ellos.

Acepté su invitación. Me llevaron al pueblo. Era un proyecto de lo que luego fue. Habían conseguido construir una especie de ciudad con chatarra.

Sarcev quería llenar aquello de gente. Tenía cazadores, soldados , cocineros e incluso algún enfermero. Un pescador les vendría bien. Enseñaría a la gente a conseguir alimento de los ríos de la zona.

Llevaba allí unos días cuando Sarcev me mandó llamar. Tenía que decirme algo importante.

Me personé en su despacho. Saco un par de vasos de brandy y me dijo que debía aprender a usar armas. A defenderme y así poder defenderlos a ellos.

¿De quién? Le dije.

-De los hombres del bosque. Tienen algún tipo de asentamiento al otro lado del bosque. Luego tienen varios campamentos. Son como pirañas, garrapatas. Son.. ¡Parásitos!

Sarcev me dijo que se dedicaban a extorsionar a los otros supervivientes. Que quemaban aldeas y que secuestraban gente para esclavizarlos. Son crueles.

-¿Así que Sarcev no era mala gente?

-Nada más lejos de la realidad. Él quería lo mejor para todos. Tenía allí a su sobrina .

-Maika..

-La estaba enseñando cómo dirigir todo aquello. Pero entonces llegaron los hombres del bosque.

Me contó también que tenía algunos hombres nuevos. Que llevaban poco tiempo con él. Que estaban bastante preparados pero que los tuviese controlados.

Había un tipo con un bigote. Un imbécil.

Llegó con otro tío enorme. Un Checheno con cara de haber cambiado su alma por anabolizantes y mala leche. Ese tío daba pavor sólo con tenerlo cerca.

-Conozco a ese tío. Al del bigote me lo cargué en el bosque. Con Iosip… bueno.

Somos enemigos íntimos ,por decirlo de alguna manera.

¿Y qué pasaba con el Coronel y Iosip?

-Sarcev sospechaba de ese hombre.

Antes de que él llegase, comerciábamos con otros grupos. Ellos nos conseguían medicinas y nosotros les dábamos carne de ciervo. Hacíamos batidas de caza juntos , creo que alguno se cambió a otros asentamientos por amor ,incluso.

Pero empezó a desaparecer gente. Repeliamos ataques cada tres o cuatro días.

Recuerdo que en una ocasión , en plena batalla con unos incursores, alguien consiguió algo de uno de los atacantes.

Fuese lo que fuese , Sarcev lo ocultó.

Luego llegaron Iosip y su amigo. Supuestamente habían llegado allí vagando. ¡Desde el éste de Europa!

Una vez que Iosip y el otro llegaron, ya no tuvimos más problemas.

Le metieron en la cabeza al coronel que en el norte del bosque había algo, que merecía la pena ir allí.

-¡JODER! He estado atacando a Sarcev y he matado a unos cuantos de los suyos. Pensaba que Iosip y el coronel eran amigos…

-Te equivocabas. Iosip es un criminal y por lo que me cuentas , seguramente haya matado al Coronel. Después irá a por la sobrina, si no lo ha hecho ya. Y así hasta quedarse con el pueblo.

Me levanté y me aparté del fuego. Me dolían los ojos de mirar las brasas. También me dolía el alma de saber qué había ayudado a quien no debía.

-¿Qué es el proyecto nuevo amanecer?

-Para mí es un cuento chino.

Especulaciones que el Coronel rondaba. Sólo sabemos que hay una carpeta , nada más. Sarcev estaba obsesionado con eso y quizás le hizo volverse un poco paranoico.

-Yo se lo que habían encontrado al atacante.

-¿Y? Vamos muchacho,¡ suéltalo!

-El grupo que atacó al pueblo tenía una emisora. Puede que más. El del bigote llevaba otra. Esa gente dispone de algo de tecnología que no ha sido destruida.

-¡LA PUTA MAD..! ¡JODER!

El pescador se levantó y dió una patada a un cubo con espinas y restos de pescado.

-Así que al final Sarcev no estaba tan chalado.

¿Sabes lo que quiere decir eso hijo?

Que la emboscada de la que te libraste, estaba preparada por ellos mismos.

Iosip está con los hombres del bosque y su intención era contener al pueblo en sus incursiones

Un topo. Una maldita rata dentro del barco. Si no hacemos algo, secuestran a los del pueblo y asesinarán a Maika. Debes volver allí y explicarles lo que hemos hablado. Di que vienes de parte del Pescador. Puede que no te maten si lo haces.

habla con ellos y vuelve luego aquí. tengo algo para vosotros…

Cogí mi ropa y una bolsa con algo de pescado seco y frutas que me dió el pescador. Emprendí la marcha con el alba.

La vida te da sorpresas. Cuando la venganza es tu motivación, el dolor es tu respuesta. Un dolor que dura para siempre.

El camino de Azrael Huespeddeningunaparte