Capítulo 20. El Honor de un Coronel   (flashback)

Capítulo 20. El Honor de un Coronel (flashback)

El Coronel Sarcev recibe una invitación no deseada que cambiará su vida.

“Nadie es tan valiente ,que no sea perturbado por algo inesperado”

Julio César.

Cuartel General ciudad de Gori. 1994.

-¡Malditos perros! ¿Es que no sabéis correr? ¡Si por mí fuese os fusilaba a todos!

-Señor, lamento interrumpir..

-¡¿Es que ni un puto partido se puede ver aquí!?

A ver ¿Qué quieres?

Un acalorado General Sarcev , sentado en su despacho, disfruta de un partido de la selección de Georgia. Pierden por dos tantos en la segunda parte.

El general recibe la visita de un soldado raso . Tímido , delgaducho. Como la mayoría de soldados en esa época de hambre y pobreza en Eurasia.

-Verá Señor, Alguien quiere verle ..

-No estoy para nadie. ¡Para un rato que os pido que no se me moleste ! Joder… ¿De quién se trata?

-Es su sobrina . Señor.

Al Coronel le acaba de cambiar la cara. Su sobrina, Maika, es la hija de su hermana. No se llevaban muy bien últimamente, llevaba sin verla unos cuantos meses.

-Que pase..

Maika. Con el semblante ajado, después de unas largas horas caminando y evitando a la policía. Llega empapada y sumida en la tristeza.

-Maika…. Vaya una sorpresa tenerte hoy aquí. ¿Me lo parece ,o eres mucho más guapa que la última vez que te vi?

Maika mira a su tío. Sus ojos esquivos y enrojecidos ,delatan un terrible suceso.

– ¿Ha pasado algo verdad?.

Tu madre no te hubiese dado ésta dirección si no fuese grave.

La muchacha se abrazó a su tío. Lloraba con toda la rabia que podía. Con todo el dolor de quién ha perdido a su madre por su culpa. De quien ha destrozado su vida. Con la tristeza de saber que estaba siendo perseguida por sus actos . No le quedaba nadie… excepto su tío.

-Venga. Siéntate y cuéntame qué pasa.

El cuartel. Un edificio envejecido. Un superviviente del bombardeo de la guerra de Oseta. Almacen de trastos y recuerdos, testigo de la miseria de un pais saliente de una guerra. Un hogar para héroes olvidados.

-Cabo . Venga un momento.

-Si señor. Dígame señor.

-Traíganos dos tazas de té por favor. Y ésta vez , que no nos moleste nadie. Pero de verdad..

-¡A la orden señor!

-Disculpa al Cabo Sveen. Es buen chico , aunque su falta de disciplina puede ser un incordio , tiene gran corazón. Siempre he dicho que vale más una buena persona incapaz, que un mal corazón en el hombre más eficiente. Quédate con eso Maika.

Maika sonrió a su tío. Estaba tratando de que las lágrimas ahogadas no la hiciesen quebrarse en un llanto. No hasta que estuviese a solas con el Coronel.

-Aquí tiene señor. Espero que esté a su gusto.

-Todo Perfecto Sveenovic. Puede retirarse.

El coronel sirvió dos tazas. La cerámica estaba descascarillada y una de las tazas no tenía asa. La tetera de acero inoxidable hervía..

-Bueno sobrina mía. Cuéntame. ¿Qué te ha hecho venir desde Zvolen con éste calor?

Maika miraba al suelo. Todo su organismo, su energía, hasta su conciencia se alineaban para evitar llorar. No quería ser débil . Al menos , no quería parecerlo.

-Mamá ha muerto…

-¿Qué?

Sarcev se levantó de la butaca y dió un giro. Se acercó a su cajón y sacó unos puros de vainilla. Encendió uno con un Zippo de gasolina. Sacó a continuación un marco y se quedó mirando su contenido.

-Tu madre nos ha dejado…

-Hay algo más que no sabes…

… hace unos meses, creo que cuatro. Me internaron en el hospital psiquiátrico..

Tengo esquizofrenia , eso dicen los médicos, pero yo solo me defendí, lo juro, yo no estoy loca…

Maika , entre lágrimas y sollozos, mira a su tío que a duras penas guarda la compostura.

-¿De quién te defendías Maika?

Maika vuelve a mirar al suelo. Sube las piernas a la silla y se encoge en un ovillo de recuerdos, de pesadillas, de dolor… Una niña de doce años que ha sufrido una de las peores maldades del ser humano.

-Mi…mi padre… .. al principio sólo me tocaba.. luego me …

El Coronel apagó el puro a medias. Miró a su sobrina. Ya no la veía como tal. Ahora era como una hija.

-Tío yo… ¡yo le maté!

-Has heredado una parte de mi carácter. Me alegra. Nunca me gustó ese tipo. Hablaba a tu madre como si fuese una cabra. Espero que le hicieses sufrir..

-Tío, hay más… estaba a punto de recibir el alta.. el médico… , No quiso dármela y …

lo maté. Mamá me ayudó a escapar y entonces… Se arrojó por la ventana de la consulta.

Fue ayer mismo. Llevo vagando desde entonces. No sabía si venir aquí.

-Está bien.

Hablaré con algunas personas. Moveré algunos hilos. Tengo un buen amigo en la policía de Georgia. Veré a ver qué puedo hacer. De momento te quedarás aquí. Mañana te traeré ropa y te daré una litera.

Si quieres quedarte tienes que ser una más. Aquí nadie debe saber quién eres. No tendrás ningún beneficio. De hecho, pediré a tus instructores y superiores que incida en tu enseñanza de la forma más disciplinada que les sea posible. Bienvenida al ejército.

14 años después. Mismo cuartel. Gori.

-Coronel, hay unos tipos fuera que quieren verle. Creo que son sel gobierno Ruso, aunque no llevan distintivo del Kremlin.

-Hágalos pasar.

Dos hombres trajeados se divisaban por la cámara de seguridad,eran enormes , de aspecto frío. Acompañaban a otro más bajo, mucho más bajo, todo apuntaba a que eran sus escoltas. Seguro.

Uno de ellos porta un maletín , el otro se echaba la mano derecha a la cintura continuamente. Palpaba comprabando si llevaba el arma. Si, son sus escoltas. Chequean los pasillos antes de girar. Uno va detrás y el otro un par de metros por delante del protegido.

Sarcev se levanta y abre un ventanuco pequeño. Ha fumado y no quiere causar molestias a esa gente con el humo.

La puerta se abre. Un brazo largo y entrenado sujeta la hoja dando paso al hombre de menor tamaño.

-Buenos días. Señor Sarcev ¿Verdad?

-Así es. ¿A quién tengo el placer de recibir en mi humilde cuartel?

-Puede usted llamarme Zmei.

Sus logros militares hablan por si solos señor Sarcev. Tiene usted más medallas de las que se necesitan para impresionar a quien represento.

Por favor siéntese.. vengo a contarle ciertas cosas que… nos llevarán un rato. Espero.

Uno de los dos escoltas sacó un aparato. Parecía un teléfono móvil , pero se trataba de algo más sofisticado.

Apretó un botón y el dispositivo emitió una luz azul. El monitor de las cámaras se nubló. La pequeña radio que sonaba , quedó muda. El coronel miró su móvil y vió como se apagaba la pantalla. Reparó en un extraño logotipo que llevaban en el maletín y en el inhibidor. Un sol negro y las siglas C.G.I.G.R. No lo había visto jamás -pensó-.

-Disculpe mis métodos, sus aparatos funcionarán sin problema cuando apague mi pequeño juguete. Entienda que no corremos riesgos. Nadie puede saber de lo que vamos a hablar aquí.

El coronel, sudando como un obrero al sol de julio, empezó a tragar saliva. Sabía que su vida podría dividirse entre lo ocurrido antes y después de ésta visita, un punto y aparte dentro de sus recuerdos.

No se imaginaba cuánta razón tenía.

-Soy todo oídos..

-Verá señor Sarcev… ¿No le parece que el mundo se ha vuelto loco?

No digo todas las personas. Pero sí una gran mayoría. Gente con prisas, descuidada, mala educación…

¡La gente quiere vivir del gobierno!

La vaguería es la tónica general en los adolescentes de hoy en día. El ser humano se ha vuelto perezoso. La sociedad no avanza ni evoluciona, sólo hay cada vez más gilipolleces que absorben la energía de los que hacemos bien las cosas. De los que miramos por nuestro país.

Gente como usted , como yo ..

¿Sabe cuánta gente en el mundo sobra ahora mismo?

¡Son el lastre de nuestra especie!¡ La antievolución!

Pero hay algo peor… los otros países. América, África, la mayor parte de Europa… solo quieren aprovecharse de lo que unos pocos logramos. Es el comunismo de la evolución. Ellos se quedan nuestros logros y nuestros avances y sólo aportan miseria y pobreza.

Por eso tengo una propuesta que hacerle ..

Digamos… que tengo un lugar para usted y algunos de sus hombres. No todos por supuesto.

Imagine que unos cuantos científicos, todos nuestros – claro está- hayan dado con una forma de… de librarnos de ese lastre humano. Causando el mínimo daño posible -tampoco somos monstruos-.

Caería alguna infraestructura, sistemas eléctricos, aparatos y electrodomésticos. todo en un abrir y cerrar de ojos.

Imagine un mundo nuevo, verde, sin la contaminación causada por esos tercermundistas empresarios que ahogan el mundo con sus fábricas medievales.

Le hablo de empezar de nuevo, mejor que eso, empezar un mundo con los cimientos y los planos del antiguo, pero sin la carcoma humana que lo parasita.

El hombre del gobierno, un enclenque que no pasaría de un metro sesenta, enfundado en un traje que valía más que un coche de gama media, estaba tratando de intimidar al coronel.

-¿Me está diciendo que quieren acabar con la humanidad? ¿y me pide que le ayude?. No me hice militar para destruir el mundo, si no para defenderlo de gente como usted.

¡HAGA EL FAVOR DE SALIR DE MI CUARTEL!

-Bueno, veo que había confiado en el hombre equivocado..

Zmei se acercó a la puerta, con dos dedos , abrió un poco la cortina metálica que cubría el cristal. Miró por la rendija que quedaba entre su mano y la cortina.

-Su sobrina ha crecido mucho.¿Verdad? Sería una pena ,si alguien se enterase de que lleva tantos años ocultando una delincuente fugada. -dijo sin mirar al coronel-.

Sarcev temblaba. llevaba catorce años ocultando al mundo que Maika era su sobrina. Sólo él y el comisario nacional de la policía de Georgia sabían quién era esa muchacha. Ese hombre sabía quien era.

-Piense una cosa señor Sarcev, no tiene que hacerlo porque le guste la idea. Entiendo que la información que acaba de recibir, es … Difícil de digerir. Por eso le daré dos días para pensarlo. El tiempo necesario para que usted, su sobrina y cinco de sus hombres -que tengan su total confianza- hagan las maletas y se trasladen al lugar que yo les indique.

Hágase a la idea de que hemos pasado una guerra y que la hemos ganado. Solo que los únicos soldados que habrán serán los nuestros.

Dos días Coronel. Enviaré a un hombre a conocer su respuesta y actuar en consecuencia.

Los tres hombres del gobierno se marchaban. Como si ya tuviesen orquestado el fin del mundo, se pusieron frente a la puerta. Uno de ellos apagó el maldito inhibidor ,como por arte de magia, los aparatos funcionaban de nuevo.

Salió un escolta , comprobó el pasillo e inmediatamente después hizo un gesto al otro.

-Despejado señor. Podemos salir.

El hombre se dió la vuelta e hizo a los escoltas que esperasen fuera.

-Coronel, confío en usted y en su buen criterio, me cae usted bien. Por eso le advertiré de un pequeño detalle: mi hombre , no aceptará un no por respuesta.

Cuídese.

Zmei salió del despacho, cargado de autosuficiencia y de desprecio por el Coronel, había insultado a Sarcev y a todo lo que representaba.

Cuando habían salido, encendió lo que quedaba de su pequeño puro de vainilla , miró fijamente el monitor de su mesa. A través del humo gris observaba a los tres individuos montarse en un Gaz militar blindado hasta los topes.

Apoyó las manos sobre la mesa, mandó llamar a su sobrina y a otros cinco hombres -Sus mejores hombres-.

-Señores, tenemos un asunto entre manos. Ahora no puedo deciros nada, pero es grave..

Dos días después.

-Tío, ¿De verdad no vas a contarme nada?

-Maika, ya te lohe dicho, es un asunto demasiado importante. Hazme caso, todo saldrá bien.

El coronel acarició la cara de su sobrina. La sonrió ,como sólo sonríes a quien temes perder.

-Cómo has crecido. Ya eres toda una mujer. De mis mejores soldados…

La puerta se abrió de golpe dando un susto a Sarcev y a su sobrina.

-Señor, ya tenemos todo lo que nos pidió cargado en el transporte. Nuestro equipaje también.

-Gracias Stephan. Estad preparados para mi señal.

Un vehículo paraba en la puerta del Coronel. Al igual que el otro día, un todoterreno de la marca Gaz. Al igual que en la otra ocasión, un sujeto trajeado se bajaba del transporte -Ésta vez solo- ,con la misma forma de caminar, como si el mundo se le quedase pequeño y pudiese comprarse otro .

Sarcev le esperaba de espaldas a la mesa. Mirando un antiguo cuadro de algún pintor georgiano. En el óleo se podía admirar un cazador , armado con una escopeta superpuesta, a su lado, un fox terrier marcando alguna presa. Una técnica fabulosa con el pincel -pensó-.

-Señor Sarcev.. ¡Buenos días!.

El tipo entró sin pedir permiso, con la falta de educación que caracteriza a verdadero cretino. Un cretino del gobierno.

El tipo llevaba en la solapa del traje un logotipo bordado: C.G.I.G.R.

Se acercó al coronel y le extendió la mano.

Sarcev le miró de arriba a abajo . Con las manos a la espalda. No le saludó ni articuló palabra. En lugar de eso le siguió clavando la mirada. Como un halcón a una paloma que se acerca demasiado a su nido.

-¡Carai! Me dijeron que era un tipo duro, de los de antes. ¿Sabe qué? Necesitamos gente así en nuestro proyecto.

Bueno… Coronel, ya sabe por lo que he venido hoy aquí.

¿Y bien?¿ Acepta usted nuestra propuesta?

-Tenga claro una cosa, mi respuesta depende de lo que usted me cuente ahora -espetó Sarcev- ,No es una decisión que tenga que tomarse a la ligera.

El señor Zmei me adelantó algo de información de su proyecto -pero no demasiado-, y claro, suponía que usted me facilitaría algún detalle más.

El hombre sudaba. Se ajustaba la corbata continuamente y jugueteaba con el candado de su maletín. -Estaba nervioso-. Sarcev sabía que podía sacarle más información.

-Verá Coronel. Yo sólo puedo decirle que , vamos a una base en un lugar llamado Deepgreen forest. Es una zona con muy poca población. Tiene árboles, ríos, ardillas.. ya sabe. Un lugar para ir con la familia a acampar.

Pero no se preocupe. Tengo la información aquí. Si usted quiere se la mostraré por el camino.

El tipo señalaba el maletín. Debía tener claro que aceptaría su propuesta. El Coronel odia ese tipo de soberbia.

-Entiendo… así que yo , estaré a cargo del nuevo ejército ¿verdad?. Un nuevo y flamante ejército..

-Bueno, el señor Zmei no habló de ejército. Más bien de un pequeño grupo de militares. Usted y otras cinco personas . Se unirán allí a otros grupos de militares, spetnaz y ese tipo de gente. El proyecto ABADON. Si no recuerdo mal.

-Bien, sabe exactamente cuándo ocurrirá.. ya sabe.. el momento de la..

-¿El Nuevo Amanecer ? Claro, debe ocurrir dentro de dos días. La hora prevista no la tenemos con certeza. Por eso tenemos que dejar todos nuestros vehículos y pertenencias en la base de la mina lo antes posible. Al norte de Deepgreen. ¿Lo sabía verdad?

-Claro ,claro. -mintió el coronel-.

Ya lo tenemos todo preparado, como me pidió el señor Zmei.

Sarcev se levantó de la mesa. Miró a los ojos al hombre y con voz tranquila le dijo:

-No se cómo será ese nuevo mundo que quieren fabricar ustedes. De lo que estoy seguro es que no necesitará gente como usted.

El Coronel sacó su Tokarev y disparó en la cabeza del tipo dos veces.

Maika entró al oir los disparos, entró visiblemente asustada. Al ver el cuerpo del hombre miró a su tío fijamente , su pistola aún humeaba. El cadáver del hombre miraba hacia el techo con la cabeza abierta en dos y los brazos extendidos.

-¿ Qué ha pasado?

-Coge su maletín y hazle un registro al cuerpo. Coge tus cosas. Ni secadores ni teléfonos ni nada que lleve un cable o pila . Monta en el camión ,Stephan y los otros deben estar fuera . Tenemos que irnos y buscar refugio antes de dos días.

Maika se montó en el camión con su tío, Stephan, Carl ,Silvio y dos más .

-Señor, ¿dónde vamos?

El coronel estaba abriendo el maletín. Dentro ,una carpeta con el logotipo que llevaban los hombres del gobierno llamó su atención.

PROYECTO NUEVO AMANECER.

-Vamos a un lugar llamado Deepgreen Forest. Ahora os lo explico todo de camino..

El Coronel miraba por la ventana del camión. Observaba por última vez a todos esos hombres, a la gente que paseaba. Los niños jugando , las madres hablando entre ellas , tranquilas, ignorando lo que se avecinaba..

-Que dios os proteja.

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