Capítulo 21. Caprichos del destino.

Capítulo 21. Caprichos del destino.

Azrael y Maika tienen un objetivo en común que los une a pesar de ser enemigos.

“Es más fácil perdonar a un enemigo que a un amigo”

William Blake

Las manos de Azrael temblaban. Sujetaba la carta tratando de no derrumbarse. El viento, se escurría entre las casetas de chapa ,silbaba , llegaba con fuerza , pero incapaz de robarle el papel de entre los dedos.. Lo miraba con incredulidad, con una pena que sólo el conocía. La crueldad humana volvía a sorprenderle.

La rabia anegaba su mente. Por desgracia, era un sentimiento al que se estaba acostumbrando, muy común últimamente. En su cabeza, todas las palabras que había leído se mezclaban con una imagen terrible, sus hijas, su mujer, su vida..

Si había entendido bien, todo apuntaba a que la tormenta solar no había sido mera casualidad. De alguna forma, quien la hubiera escrito , tenía relación con el suceso. Presunto asesino de millones de personas. De inocentes.

Maika le quitó la carta de la mano. Se sentó en un escalón de madera ,la entrada de una caseta en la que hasta ayer se asaba comida, era ahora testigo de su tristeza. Leía una y otra vez cada párrafo ,sus lágrimas eran la evidencia de un corazón destrozado, de un alma partida. Absorbía cada letra y la transformaba en rabia.

-¡MALDITO CABRÓN! ¡LO SABÍA!

Dobló el folio y lo guardó. Negaba con la cabeza mientras metía con cuidado el documento en el bolsillo del chaleco. Levantó la mirada observando el cielo. Se secaba las mejillas y esquivaba de nuevo mis ojos. No quería que la viese llorar.

En posible que que yo también estuviera llorando , de igual forma pero diferente manera, la pena también se hacía hueco en mí. Pero a diferencia de la pobre Maika, a mí se me olvidó llorar hace tiempo. Mis lágrimas se secaron hace mucho ,puse a un lado mis sentimientos cuando perdí a mi familia.

-No se que hay que hacer ahora. No se cuál es el siguiente paso.. ¿A qué nos enfrentamos? ¿Merece la pena ? .

Me pregunto si queda algo por lo que luchar.

Mi tío siempre tenía un plan. Siempre sabía qué había que hacer. Ahora, ahora estoy perdida, por primera vez desde que pisé su cuartel.

Sólo una vez cometió un error. Y le costó la vida…

Maika agachó la cabeza , la apoyó sobre sus brazos y comenzó a llorar. Lloraba como una colegiala a la que ha dejado su novio. Su uniforme de camuflaje urbano contrastaba con su imagen de chica sensible. Parecía imposible que acabase de matar a un hombre.

-Yo con tu permiso voy a registrar a éstos tipos. Si tienen algo que nos ayude , es mejor saberlo cuanto antes.

Una cosa, si esa gente está tan organizada como parece , mandarán a alguien a buscarlos. Y a buscarnos a nosotros. No te quepa duda. Así que ,cuando termines de llorar , yo de tí pensaría en mover el culo.

Un golpe de aire frío sacudió el cuerpo de Maika. En el mundo que vivimos, llorar a un muerto demasiado tiempo , puede ser causa de que seas el siguiente. No podíamos dar lugar a que volvieran a por ellos.

-Cuéntame lo que sabía tu tío. Todo. Cualquier detalle. Empieza desde que llegasteis aquí. Todo lo que sepáis de ésta gente.

Maika me miraba con desconfianza. Pese a que le acababa de salvar la vida, también había traicionado a su pueblo. Sin olvidar aquel asunto de Stephan y los otros dos.

Cogió aire y se limpió la cara con la manga. Era una mujer ruda sin duda.

-Hace unos tres años, puede que cuatro. Mi tío recibió una visita en el cuartel. Nosotros estábamos en Gori -A unos doscientos kilómetros de aquí-.

Llegaron unas personas -se suponía que del gobierno- ,pero tenían algo extraño, eran.. diferentes.

Mi tío se puso muy nervioso con esa visita. Cuando se marcharon del cuartel , nos hizo llamar, a mí y otros tres. Nos pidió que hiciésemos las maletas, que equipásemos un camión y que lo tuviésemos preparado para salir. Teníamos que llevar todo lo necesario para unas maniobras. Armas, ropa, tiendas, raciones de emergencia, purificadores de agua..

La cosa era seria. Nunca había visto a mi tío perder la compostura.

Ni si quiera cuando se enteró de que mi madre -su hermana- había muerto.

A los dos días llegó un hombre. También del gobierno, o eso decía. Lo que pasó allí sólo lo sabía mi tío. El caso es que el hombre acabó muerto en el mismo despacho.

Nos dió la señal, no podíamos decir nada . Ni siquiera sabíamos donde íbamos. Cuando estábamos saliendo de allí, mi tío miraba a la gente. Cuando le oí rezar , supe que iba a pasar algo malo de verdad. Mis compañeros le miraban atónitos, nunca los había visto tan asustados.

Maika no había visto a esos soldados tener miedo, -yo sí- , recuerdo el día de la caravana y casi me siento culpable por haberlos eliminado.

-Cuando veníamos hacia aquí, mi tio casi no hablaba. Su cara parecía de piedra. Llevaba la vista clavada en al frente y enmudeció. Antes de salir me mandó coger un maletín, pertenecía al tipo muerto.

No llevaríamos una hora de viaje ,cuando por fin lo abrió. Creo que tenía pavor de ver el contenido. Nosotros le mirábamos con cara de incertidumbre . Me pidió el cuchillo,con él reventó el candado.

Empezó a leer, su cara lo decía todo.

– Os voy a explicar lo que está pasando -dijo-.

-Los nervios nos estaban matando. Por fin nos lo contó. Nos dijo que había una especie de nuevo gobierno. Uno diferente al que conocíamos. El nuevo gobierno ruso.

Por lo visto, los científicos que trabajaban para ellos, habían diseñado una forma de atraer la radiación solar. Esos hijos de puta se iban a cargar al noventa por ciento de la humanidad.

Enloquecimos. Stephan vómito dentro del camión. Yo entré en una histeria que me hizo pensar en suicidarme. Los otros dos empezaron a reírse. No se creían lo que contaba mi tío.

Hasta que sacó el informe del maletín. Proyecto nuevo amanecer decía.

Recuerdo esas letras. Las tengo clavadas en mi memoria.

A partir de entonces, el camino se convirtió en un duro batir de preguntas. Elucubraciones, conspiración y alarma.

El coronel no daba a basto con nuestras interrogantes. Leía los papeles como podía, a duras penas si conseguía algo de información . No parábamos de agobiarle.

Nos hizo parar. Quería ver un mapa que se encontraba entre las cosas del maletín. Señalaba varías áreas diferentes. El área “A” , marcaba algún punto al norte. El área “B” era el resto del mapa. Abarcaba el bosque, toda la zona del río, varias carreteras.. recuerdo que llegaba hasta la zona que lindaba con la ciudad.

Nos dijo que había que deshacerse de todo lo electrónico.

En uno de los documentos especificaba una hora, las doce del mediodía en nuestro uso horario. El día, era el siguiente al que estábamos. Había que darse prisa. Continuamos unos kilómetros. Nos adentramos en una zona mucho más forestal. El camión ya no podía continuar y lo hicimos a pié. Cogimos lo necesario y nos alejamos del vehículo -como nos pidió mi tío-.

Montamos un campamento junto a unos troncos caídos. Dos tiendas de campaña para cinco personas. Dejamos los teléfonos, GPS, relojes.. todo. Todo lo electrónico se quedó en la cabina del camión.

Pasamos la noche en vela. Cada vez que miraba a mi lado, veía al Coronel jugando con su mechero. Nadie llegó a pegar ojo. Al día siguiente, el calor era espantoso. Desde bien temprano, el simple hecho de moverse, se hacía un castigo. El río estaba a una temperatura que se podía hacer un té con su agua.

Las nubes beillaban por su ausencia. El cielo cambiaba de color continuamente. Inusuales tonos para un mediodía. Morado, malva, rojo..

El calor empezó a ser acuciante. No se que hora sería ,-no teníamos cómo mirarlo- ,el cielo se tornaba del color del fuego. La temperatura subió como diez grados de golpe. Nos metimos en la misma tienda. Todos menos Stephan. El muy idiota estaba tumbado en la orilla y se había quedado dormido. De repente, un latigazo de luz, un relámpago de colores azotó el bosque. Nosotros habíamos cerrado la tienda ,aún así pudimos sentir la luz. Restalló el río, los árboles se sacudieron como un gato al oír un portazo.

Nos abrazamos todos. Al menos yo, apreté los ojos fuerte . Pensé en mi madre todo el tiempo. Si moría, al menos volvería a verla.

Stephan comenzó a gritar. Corría como loco, se metió en el río y se quitó la ropa. El cuerpo le ardía, nos decía que se sentía extraño. Lo que fuese que había pasado, le había dado de lleno.

Recogimos nuestras cosas ,volvimos sobre nuestros pasos . Queríamos llegar al camión lo antes posible y marcharnos de allí.

Nada más lejos.

El camión había quedado inutilizado. Todos nuestros objetos, habían explotado o ardido en el interior de la cabina. Los controles del camión se habían fundido. Estábamos atrapados. Mi tío nos dijo que cogiésemos lo necesario.

Nos mandó tapar el camión con ramas y troncos. Ocultamos el vehículo e inciamos la marcha.

-Hacia el sur del bosque ,-dijo- . Y así fue.

Llegamos a una lugar perfecto. Había una zona turística cerca y eso nos proveía de casetas y otro tipo de materiales. Construimos un refugio. Más tarde creció y se convirtió en un pueblo, el pueblo que ves ahora y que tú ayudaste a destruir.

Miré al suelo al escuchar esas palabras. Maika tenía razones suficiente para querer acabar conmigo.

-Empezó a llegar gente. Transeuntes, familias perdidas, solitarios.. El pueblo crecía. Mi tío acogía a muchos de los que llegaban. Si aportaban algo, eran bienvenidos. Luego empezamos a sufrir ataques. Venían grupos de tres o cuatro personas e intentaban matarnos.

Repelíamos todos sus ataques. Teníamos algunas armas aún y eso nos daba ventaja. Stephan montaba guardia en un puesto avanzado junto a una caravana. Creo que conoces ese sitio ¿Verdad?.

Enseñábamos a los nuevos a defenderse, a defendernos. Tiraban con arco cada día. Hacíamos batidas por la zona. Pero nunca nos adentramos en el bosque. Sabíamos que venían de allí. No queríamos que nos atraparan y tampoco perder a ninguno de los nuestros por culpa de un oso.

Un día todo se torció. Llegó Iosip y otro tipo. Uno delgado con barba. Según nos contaron, venían de muy lejos. Estaban buscando dónde alojarse. No hablaban mucho, pero a mí me daban mala espina. Un tipo como Iosip da mala espina a cualquiera.

Mi tío al principio los acogió. Su empeño en tener a Iosip siempre cerca, tiene más lógica ahora que entonces , -parecía su segundo al mando-. A mí me encabronaba verle con él. Supongo que quería tenerlo controlado.

Iosip se empeñó en que hiciésemos una batida al norte. Decía que había venido de allí, nos contó, que había visto algún campamento . Quizás son los hombres que os hacen la vida imposible – dijo-.

Nos dimos cuenta de una cosa, y es que desde que Iosip y el otro estaban en el pueblo, ya no sufríamos ataques.

Una noche salí a dar un paseo. La luna y las estrellas me reconfortaban, evadirse hoy por hoy es bastante difícil. No eran muchas las noches sin hielo ni niebla, incluso en primavera. Como siempre , llevaba mi arco y mi cuchillo encima. Después de un rato fuera, oí a dos tipos acercarse a hurtadillas al poblado . No me habían visto , así que me quedé inmóvil. No eran de los nuestros. Algo me hizo desconfiar y ni lo pensé, saqué el arco y fulminé a uno de ellos. El muy capullo se había subido a un árbol y trataba de ver el pueblo. Una vez que lo cayó del tronco, grité . El otro salió corriendo.

Llevamos el cuerpo al Coronel, lo registramos y descubrimos algo en su bolsillo. Nos quedamos asombrados. El tipo llevaba una emisora.!y funcionaba! Mi tío nos ordenó guardar silencio sobre el tema. No habléis de ésto con nadie. Ni siquiera con Iosip.

Durabte un tiempo, estuvo oyendo las comunicaciones que llegaban , hablaban de una mina y daban novedades sobre rondas y zonas. Pero un día , la batería se acabó.

Organizamos una batida. El grupo sería el mismo que cuando vinimos del cuartel. Pero claro, tú, ¡Maldito desgraciado! Te cargaste a los tres…

Cuando te vi en el bosque , estuve a punto de dejarte seco. Algo me decía que debía cogerte con vida, llámalo instinto. Por eso cargué una flecha sin punta y te aticé con ella.

Mi tío estaba nervioso ,después de tu visita más aún . Desconfiaba de todo el mundo. Un día, de los michos que salimos a cazar, uno de los muchachos del grupo me dijo algo, algo que me dejó preocupada.

Me preguntó que si ocurría algo entre mi tío y Iosip. Por lo visto el Coronel le había ordenado registrar la caseta de ese hombre. Algo buscaba y creo que algo había encontrado. Eso es todo.

-Tu tío se enteró de que Iosip pertenecía al proyecto ABADON. Y a su vez éste es parte del NUEVO AMANECER. Cuando quiso enterarse, era demasiado tarde.

Iosip organizó la batida para que muriésemos en la emboscada. Se le torció el plan por mi culpa. Por eso me fue a buscar al refugio.

-¿Y bien? ¿Qué haremos ahora?

-Yo no se tú. Pero yo necesito saber más. Necesito saber qué tienen montado. Si quieren eliminar a todos los supervivientes , será por algún motivo. No pienso darles esa oportunidad. Ya me arrebataron mi vida una vez. Ahora les toca a ellos.

Tengo muchas cosas que preparar antes de salir. ¿Vas a quedarte aquí llorando , o te vienes conmigo?

-¡Mueve el culo imbécil! ¿No pensarás que vas a vengarte tú solito?

El camino de Azrael Huespeddeningunaparte