Capítulo 26. Eres mi esperanza.

Capítulo 26. Eres mi esperanza.

Azrael está malherido y tiene a los soldados pisando sus talones.

” En la guerra y en el amor, es necesario estar cerca para llegar a su fin”

Napoleón I

Abría los ojos. Con gran esfuerzo si conseguía captar alguna imagen. Figuras borrosas dirigían sus sonidos indescifrables hacia mí. Traté de levantar la cabeza.

-Tranquilo, no intentes levantarte- Esa voz me sonaba, ¿Era mi madre? – Azrael, deja que te ayudemos- No no lo era.. ¿Por qué no estás aquí madre? .. Necesito que me cuides… Ya nadie se preocupa por nadie. Hace mucho tiempo, el mundo se quedó huérfano… sin abrazos, sin besos en la frente.

Desperté desconcertado. Un potente brillo me abrasaba las retinas. Quería abrir los ojos pero esa luz me lo impedía.-¿Dónde estoy?- al menos sabía que si me hubiesen querido matar, lo hubieran hecho..

-Azrael, no hagas ruido- , Una voz de mujer me hablaba con suavidad, con algo de pena, una voz triste.

Conseguí abrir los ojos, más bien uno de ellos. Curiosamente ,me despertaba guiñando el ojo a la vida, la que ya no se podía vivir, la paradoja del mundo que vivimos.

Maika estaba en la sala. Se asomaba por el hueco que había entre una puerta entreabierta y el marco.

Ya empezaba a recuperar la vista. No veía tan borroso y las figuras tomaban forma, pero la luz era punzante. Debo estar tumbado en algún tipo de mueble alto, no espera, es una camilla.. Estaba en una enfermería. En las paredes, había colgados dibujos de niños. Algún médico amable había despertado el ingenio de esos pequeños..

A mi derecha , se encontraba un mueble de acero inoxidable. Hacía de soporte a un aparato para monitorear constantes vitales. De él colgaban unos jirones de plástico quemado y cobre. Serían sus cables y electrodos – pensé-.

-¿Dónde está la gente?- Pregunté.

-Llevas tres horas inconsciente Azrael, tenemos que trasladarte. No podemos quedarnos aquí.-Dijo Maika preocupada.

Miré mi brazo derecho. Me costaba moverlo. Quité la sábana que me habían colocado encima y entonces encontré una vía médica que me suministraba algún tipo de solución médica.

-¡No nuevas el brazo!. Si se te sale la vía tendré que hacerte otro agujero- Alguien me hablaba desde atrás.-Hola , soy MaryAnne-

La voz pertenecía a una chica bastante alta, llevaba bata médica, aunque su nombre no coincidía con el bordado.

-Has tenido bastante suerte. Puede que sólo tengas alguna costilla fisurada, no parece que tengas hemorragias internas ,aunque, exteriores tienes unas cuantas. Te hemos administrado suero y analgésicos. Vas a estar jodido unos cuantos días.

-¿Días? ,Hay que largarse ahora – Dijo Azrael con asombro.

-¡No puedes ni andar por tí mismo!- Dijo MaryAnne sonriendo.- Que hubiese aquí una enfermería, te ha salvado el culo. Bueno, ¡ y la enfermera!-

-¿Eres enfermera?- Pregunté entrecerrando los ojos.

-No, bueno, no exactamente.. soy veterinaria, pero te he curado ¿no?- La enfermera sonrió mirando a Maika con complicidad.

-MaryAnne, cuida de él. Tengo algo importante que hacer.- Dijo saliendo de la enfermería.

Era increíble , haber encontrado ese lugar. Un pequeño puesto de socorro en medio del bosque. Sería un buen lugar para instalarse. Si no estuviesen viniendo a por nosotros..

-¡Vamos , despierta! ¡Ahora es cuando empiezan tus problemas!- Maika golpeó la pierna al soldado con su bota.

El tipo, atado a un pilar de madera, recuperaba la consciencia lentamente .

Abrió los ojos. Miró a su alrededor, reconoció a Maika. Entonces río sarcásticamente a la vez que negaba con la cabeza.

-Tenéis muchas pelotas. Aún seguís aquí.. vuestra muerte está en camino.-Dijo el hombre con suficiencia.

-Voy a darte dos opciones. Nos dices algo que nos interese y nos pueda servir o bien, dejo a la pobre Rachel que te de las gracias por acabar con su niña. Quizás se sienta mejor después de borrarte del mapa. Al menos yo si me sentiría estupenda viendo como sufres.

Rachel, una mujer que acaba de perder a su hija, observa la situación desde unos metros de distancia. En sus brazos, lleva el cadáver de un retoño que nunca supo lo que era la maldad.

Rachel, vestía un viejo uniforme de trabajo, cubierto de sangre. Acariciaba con suma tristeza el rostro de la pequeña, balbuceaba y bañaba de lágrimas la sábana que envolvía el cuerpo.

Maika la devolvió la mirada junto a una sonrisa de comprensión. Ella también lamentaba esa muerte en lo más profundo de sí misma.

-Venga, habla… ¿Cuantos vienen?- Dijo al soldado sin mirarle.

-JAJAJA.. ¿Crees que importa el número?, Yo creo que importa quién.. Tú ya conoces al Checheno ¿Verdad?- El estómago de Maika acababa de volcar. – Nos específicó algo muy concreto. Te quiere viva..- , sonrió el soldado.

-Voy a levantarte muy despacio- Dijo MaryAnne en tono de advertencia.- Si ves que te mareas, avísame, no quiero que tus costillas terminen de romperse-. La enfermera me ayudaba a incorporarme. -La cabeza me da vueltas.. No vuelvo a beber- dije poniéndome la mano sobre los ojos.

-Menudo idiota, ¡mueve el culo!. Tenemos que pensar algo. Te necesitamos despierto.- MaryAnne había cambiado su tono amable por otro bastante más serio.-No te muevas- Me sacó la vía con brusquedad. Aplicó con firmeza un apósito lleno de alcohol y yodo.-Maika está fuera, pero no quiere que salgas-.

-¿Cuántos vienen?-Volvió a preguntar Maika al hombre apuntándole con su arma.

-¿De verdad pensáis que tenéis alguna posibilidad? , Vamos a limpiar el bosque de parásitos como vosotros. No tenéis opción alguna- Dijo a Maika con los ojos cerrados.

-Águila dos para Charlie cuatro. Nos encontramos próximos a su ubicación. Use su dispositivo de señalización ,ahora-

Un silencio sepulcral continuó a la comunicación. Todos miramos hacia el cuerpo de uno de los bárbaros abatido. Tenía la emisora aún encendida

Su llegada era inminente. Al menos sabíamos que no tenían la ubicación exacta y eso nos daba un márgen para preparar algo.

Estaban esperando una señal. Pero.. ¿cuál?.

Maika se acercó al hombre. Se agachó poniendo su cara a la misma altura.- Pueden encontrarte o pueden encontrarte muerto- Dijo con tremenda frialdad.-¿Cómo coño ibas a avisarles?-

El tipo señaló a su compañero ,haciendo un gesto con la barbilla, indicaba el cuerpo. -Busca en sus bolsillos laterales-.

Maika se levantó enérgica. De un salto se situó al lado del cadáver. Registró cada bolsillo del muerto, suerte, dió con algo. -¡Ajá!- Exclamó.

-Así que ésto es lo que están esperando- Maika mostraba un objeto naranja. Una pistola de bengalas para emergencias . La señal que esperaban para encontrarlos era una simple bengala de navegación.

-Vigiladlo, si se mueve , le metéis un tiro en el abdomen. Que no muera – Maika corrió hacía la enfermería a todo lo que daban sus piernas.

-Ya están llegando- Dijo sobresaltada. -Están esperando a que les marquen el punto exacto con ésto- mostró la pistola de señales.

-Podemos lanzar la bengala, esperarlos aquí ,y acribillarlos por detrás. ¡Tenemos dos subfusiles!- La efusividad de Maika volvía a tomar el control total de su cabeza.

-Si llegan hasta aquí ,nos matarán- Opinó MaryAnne. -Azrael no está en condiciones de luchar ,puede que, ni pueda escapar con éste tiempo.

Maika miró a Azrael, éste se movía con dificultad, apoyado en una silla de la enfermería , trataba de mantenerse erguido.

MaryAnne ,le colocaba un vendaje en el torso mientras él se quejaba. -Si no te estás quieto, tendré que tumbarte de nuevo- Le advirtió la enfermera.

-Entonces, no saben que estamos aquí?Me equivoco? -Preguntó Azrael- Podemos usar esa bengala para llevarlos a otro lugar. Será como tirar un hueso a un chucho- .

-Vale, ¿y luego qué? ,Ellos van a seguir buscando a su equipo. Al final darán con nosotros- Aseguraba Maika.

Azrael, se quedó observando la enfermería. Estaba equipada al completo y el lugar , pese a estar ubicado en una zona mucho más fría, tenía bastantes posibilidades.

-Tengo una idea- dijo en voz baja. Ellos no saben que estamos aquí, debemos intentar conservar éste sitio. Tiene la enfermería, bastantes casas y un par de comercios sin saquear.-Según explicaba la idea, a Maika le parecía mucho más absurda. Aunque llevaba bastante razón con lo de conservar el lugar.

-¿Cuántos hombres Tenemos? Hombres que puedan luchar..- preguntó Azrael.

-Diez. Alguno está herido , pero todos querrán participar. Sea lo que sea, ellos te seguirán.-

-No creo que hagan falta tantos- Corrigió-Debemos proteger éste lugar y a los nuestros-.

Azrael se acercó a uno de los armarios metálicos de la enfermería. Abrió el pestillo y desbloqueó la chapa que cerraba las pequeñas puertas. Al descubierto quedaban unas bombonas de oxígeno medicinal. Azrael giró la cabeza y sonrió a las chicas.-Bueno, ésto mejora mis espectativas – Asintió con suficiencia.

-¿Lo habéis entendido ?-Dijo Azrael mientras se despedía del equipo.

-Ellos vendrán desde abajo, recordad. La cara norte está a menos altitud que nosotros.. -El plan tomaba forma en su cabeza-.

Maika escalaba la ladera. Recorría un pequeño camino que iba en dirección a la cima. Luchando contra la ventisca y la nieve, ascendía sin descanso. La flanqueaban tres hombres. Dos de ellos portaban las armas de los soldados. Dos modernos subfusiles que equilibraban un poco la balanza.

-¿Lo tenemos todo claro?-Dijo volviéndose hacia los suyos. -Vigilad que esté bien atado. No me fío de él- El prisionero, sujeto por las muñecas, caminaba a empujones junto a uno de los compañeros de Maika. Un tipo enorme, que llevaba sobre el hombro una bombona de oxígeno.

-Aquí será. Es buen lugar-Maika colocó las manos sobre la cintura. -A vuestros puestos-Ordenó.

Maika les hizo una señal. Los dos hombres armados se escondieron. El tercero, el tipo grande como una casa, dejó la bombona en el suelo y se quedó junto al prisionero.

Maika disparó la bengala y se ocultó tras un tronco. Una luz roja iluminaba el bosque. El atardecer de viento y nieve, cobraba un tono anaranjado de repente. La emisora daba un mensaje- Señal recibida charlie cuatro, nos dirigimos-.

Pasaron unos diez interminables minutos. Sólo se oía el viento y el castañear de dientes del prisionero. Nada más. Debían haberse perdido.

-Águila dos para Charlie, ya estamos llegando- Maika se impacientaba. ¿Por qué tardaban tanto?-Pensó.

La emisora sonaba de nuevo..

-Tu tío te enseñó bien, hay que reconocerlo.. pero tu hora se aproxima-

Maika comenzaba a temblar. Ese mensaje era para ella. ¿Cómo podía ser? .

-JAJAJA .Ya te lo dije princesa, no váis a salir con vida de aquí.- Río el soldado.

-Agáchate Maika. Puede que nos estén viendo-Advirtió el enorme amigo.- Confía en nuestros hombres-.

-¿Vuestros dos hombres, decís?-Se escucho por la emisora.-¿Serán los mismos dos que tengo aquí conmigo?-

Iosip habló por el walkie.¿Sería cierto que tenía a los otros dos?,lo era.

Se apreciaba una figura. La ventisca arrastraba la nieve y dificultaba la visión. La silueta era inconfundible. Iosip ascendía el estrecho camino junto con dos soldados, exactamente igual uniformados que el prisionero. Delante llevaba a los dos amigos de Maika. -¡Mierda!-Dijo para sí misma.

-Parece que las cosas no terminan de salirte bien, ¿Verdad ?. Tu tío, tu pueblo.. Casi me dió pena cortarle el cuello. Bueno, no me costó mucho la verdad. Era un tipo fuera de lo corriente, hay que reconocerlo. Hasta en su último aliento, me pedía que te dejase vivir. ¡Qué tierno!, Seguro que echas de menos sus consejos y sus abrazos. Bueno, ya no tendrás que pensarlo mucho más-.Dijo mientras sacaba su arma de la funda.

-Arrodillaos-Dijo a los hombres de Maika.

-Si les haces algo, ¡mataré a tu hombre!-Gritó.

-¿A ese?.. Iosip sonrió mientras levantaba el arma. -Mira cómo se hacen las cosas , zorra- Disparó el arma. Un proyectil calibre nueve milímetros se incrustaba en la pierna del prisionero. Iosip , en un acto de demostración de crueldad, acababa de disparar a su propio hombre. -¡NOOOO! ¡AGGGG! -Se retorcía de dolor.

-Ese es de los míos-Dijo el checheno- Éste de los tuyos- apuntó el arma a uno de los arrodillados y disparó nuevamente.

El cuerpo del hombre caía. Como un muñeco de trapo sobre la nieve. La sangre salía por sus orificios y se ocultaba bajo su ropa. Iosip se regocijaba con el dolor ajeno.

-¡Maldito psicópata!. ¡¿Que mierda queréis de nosotros!?.- dijo una histérica Maika.

-Aquí la única chalada, eres tú ! Señora “Esquizofrenia”..- Gesticuló con maldad.

El prisionero de Maika lloriqueaba, cada vez más bajo. La sangre le había empapado el pantalón y se estaba desmayando.

-¿Vas a decirme dónde está el fugado ,o le meto una bala a éste también? Vamos, tu amigo. ¿Donde está?. ¿Dónde fue cuando te sacó del pueblo?. -Apuntó el arma de nuevo y disparó. Está vez a la pierna del hombre que quedaba arrodillado. Cayó de bruces. Suplicaba clemencia. La bala le había destrozado el fémur. Levantó la cabeza Mirando hacia arriba de la cuesta.-Maika, no le digas nada, que se joda el puto imbécil, tú eres diferente Maika, tú eres la esperanza..-

Iosip cargó el arma y le disparó en la otra pierna. El hombre se retorcía. -¡Corre maika, salvaros vosotros!- Miró hacia arriba. Buscó con la mirada a la muchacha y al hombre que la acompañaba. Iosip y sus dos hombres , habían comenzado a subir la ladera. Unos escasos treinta metros los separaban de Maika, su aliado y el soldado medio muerto.

¿Llevas el arma? Dijo el hombre a Maika. -Claro- Respondió.-Por qué-.

-No falles, por lo que más quieras.- El enorme hombre la guiñó un ojo.- Cuida de ellos. Tiene razón ese hombre, eres la esperanza- Maika no sabía lo que ocurría. El hombre, una enorme mole, cogió la bombona de gas medicinal y la cargó a un hombro.

-¡ÉSTO ES DE PARTE DE LA NIÑA ,HIJOS DE PUTA!!- Dijo mientras corría ladera abajo. Iosip apuntó su arma, igual que sus acompañantes, comenzaron a disparar al hombre, éste bajaba como loco. Recibió dios sabe cuántas balas , pero su fortaleza le permitió lanzar ese balón de oxígeno contra los tres. Maika sacó el arma y detonó varios cartuchos. Al menos uno de ellos daba en el blanco. La explosión ensordecían a Maika y la tiraba de espaldas sobre la nieve. Los árboles se agitaron con violencia. Iosip rodaba ensangrentado ladera abajo.

Como si de un zombie se tratase, caminaba desorientada. La nieve la cubría el pelo y los hombros. Arrastraba los pies, no dejaba de pensar en sus tres camaradas. Los tres habían dado la vida por ella y por los demás. Tenía que ser fuerte. Tenía que volver con los suyos.

El camino de Azrael Huespeddeningunaparte